Estructura de una historia

Antes de comenzar el guión de un Manga tienes que dejar bien diferenciadas las partes fundamentales de la historia. Esta estructura básica sirve para historias concluyentes, por ejemplo, para un Manga de uno o algunos tomos o para una película.

Hay bastantes teorías sobre la estructura del guión, unas más detalladas y otras más resumidas. Yo he intentado idear un esquema para vosotros, que contiene las partes que considero más básicas, y los caminos que pueden llevar unas a otras. Además, las partes están representadas con círculos, considerando que el tamaño del círculo es más grande si la parte ha de durar más.

Partimos del inicio.

Introducción. En esta parte hay que situar al lector. Hay que saber dónde estamos y/o en qué época. También hay que presentar a los personajes protagonistas.

Ruptura del equilibrio. Al principio todo va genial, pero de repente pasa algo que hará que la historia de desarrolle. ¿Alguien se pierde? ¿Un secuestro? ¿Matan a alguien? ¿Llega un señor desconocido diciendo al protagonista que es un elegido? A partir de aquí, comienza la trama de nuestra historia y el lector tiene que saberlo. En esta parte el lector tiene que tener bien claro hacia dónde va la historia, porque de otro modo se liará, o se decepcionará. Una historia que no sabe a dónde va, mosquea.

a) Reflexionemos sobre el punto de partida. Si os fijáis, hay historias que empiezan por la ruptura del equilibrio. ¿No habéis visto ninguna OVA de Anime? Normalmente comienzan con una historia en la que no aparecen los protagonistas (normalmente un personaje especial de la película, o un villano). Entonces este suceso plantea ya la historia y luego damos paso a los protagonistas. Es otra manera de comenzar. Cualquiera de ellas te llevará al nudo igualmente.

Nudo. Es el cuerpo de la historia. Aquí suceden las acciones. Los personajes se conocen unos a otros y los escenarios suelen cambiar. El lector tiene que estar siempre atento y no aburrirse, o dejará de leer. A estas alturas, el lector tiene que sentir la tentación de intentar adivinar el final.

Giro. Si quieres sorprender al lector, puedes introducir un giro. Algo inesperado. “¡Oh, no! ¡El que decía ser mi compañero durante toda la historia resulta ser el verdadero villano!”.

b) No es que haya que hacer un giro que lleve al desenlace, pero mola.

Algunos giros clásicos:
- En una historia de amor, cuando todo parece ir bien, un malentendido hace que los protagonistas se separen y no se vuelvan a juntar hasta el final.
- Villano que acompaña a un protagonista diciendo que ahora es bueno y al final resulta que se hace bueno de verdad.
- Personaje que parece que va a morir pero vive y todos son muy felices.
- El villano era un personaje que cooperaba con los protagonistas.

Algunos menos comunes:
- El protagonista muere o no consigue su objetivo.
- El esbirro de Chochimaru resulta ser un simpático ratón.

Desenlace. Aquí la tensión aumenta porque el lector ya ve hacia dónde va todo. Las historias están a punto de cerrarse y todavía no se sabe cómo acabará todo. Si el final es evidente, esta parte perderá emoción, por eso hay que saber mantener al lector con la duda (este consejo no te servirá mucho si vas a dibujar Manga porque casi todos los Manga terminan igual, je, je). Para mí, personalmente, esta parte puede durar tanto o más que el nudo, siempre que esté llena de emociones. Un desenlace emocionante también puede estar lleno de giros. Tienes que conseguir que si es lector se está meando, no quiera ir al aseo (aunque si es un cómic se lo puede llevar).

Clímax. Es la parte del desenlace más impactante. Aquí la historia llega a su máximo potencial.

Final. Una vez pasa el clímax, todo el mundo quiere terminar la historia, así que… ¡date prisa! No hagas un final muy largo ni veinte finales. Cuando ha terminado el clímax ya no hay sorpresas para el lector, por eso si te extiendes, serás aburrido. Asegúrate de que todas las historias quedan cerradas, no te dejes cabos sueltos. Y una bonita frase final.

¿Cómo adapto esto a una historia larga?

No se puede. Que no, es broma. Si tienes una historia larga (como One Piece, Naruto), el truco está en las sagas. Las sagas son micro-historias dentro de la historia principal. Simplemente tienes que aplicar este esquema a cada una de las sagas, y cuando termine una saga, vuelta a empezar otra. Y así sucesivamente hasta que te jubiles o hasta que los lectores se mueran de asco. Si ponemos de ejemplo Dragon Ball Z, podemos diferenciar: Saga Vegeta, saga Namek, saga Cell y saga Bu.

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